El Cuerpo de Deseos

El Cuerpo de Deseos
Prometeo Encadenado

sábado, 6 de marzo de 2010

Influencia del Pensamiento - en vimeo y en you tube -


Capítulo VI

INFLUENCIA DEL PENSAMIENTO

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Es una ley del Mundo del Deseo que como el hombre piensa, así es -literalmente y sin otras calificaciones-.

El cuerpo denso formado de la substancia inerte de la Región Química, vivificado y vitalizado por el cuerpo vital (que se compone de los cuatro éteres de la Región Etérica) recibe el incentivo para la acción del cuerpo de deseos, incentivo que los animales siguen ciegamente, pero que en el hombre es controlado por otro factor -la razón-, la cual obliga, a veces, al hombre a contrarrestar el deseo. Si no hubiera otras regiones en la naturaleza, además del Mundo Físico y del mundo del Deseo, no existiría este factor. Existirían los minerales, las plantas y los animales, pero el hombre, un ser que piensa y razona, no podría existir en la Naturaleza.
Nosotros mismos, como Egos, funcionamos directamente en la sutil substancia de la Región del Pensamiento Abstracto, que hemos especializado dentro de la periferia de nuestra aura individual. De allí obtenemos las impresiones que nos produce el mundo externo sobre el cuerpo vital a través de los sentidos, junto con los sentimientos y emociones generados por ellas en el cuerpo de deseos y reflejados en la mente.
De estas imágenes mentales formamos nuestras conclusiones en la Región del Pensamiento Abstracto, concernientes a los asuntos a los que se refieren. Esas conclusiones son ideas. Por el poder de la voluntad proyectamos las ideas a través de la mente, donde toman forma concreta como pensamiento-forma, extrayendo materia mental para cubrirse, de la Región del Pensamiento Concreto.
La mente es como los lentes proyectores de un estereoscopio. Proyecta la imagen en una de las tres direcciones indicadas seguidamente, de acuerdo con la voluntad del pensador, lo que anima el pensamiento-forma.
1) Puede proyectarse contra el cuerpo de deseos, con el fin de despertar el sentimiento que impela a la acción inmediata. Si el pensamiento produce interés, se despertará una de las dos fuerzas gemelas: Atracción o Repulsión.
a) Si es la Atracción, la fuerza centrífuga se despierta, toma el pensamiento, lo impulsa hacia el cuerpo de deseos, presta vitalidad a la imagen y la envuelve en materia de deseos. Entonces el pensamiento puede obrar sobre el cerebro etérico e impulsar la fuerza vital hacia los apropiados centros cerebrales, nervios y músculos que efectuarán la acción necesaria. En esta forma se gasta la fuerza del pensamiento y la imagen subsiste en el éter del cuerpo como memoria del acto y del sentimiento causado por él.
b) Si la Repulsión, la fuerza centrípeta, es la despertada por el pensamiento, habrá una lucha entre la fuerza espiritual (la voluntad humana) dentro del pensamiento-forma y el cuerpo de deseos. Esta batalla es la que se entabla entre la conciencia y el deseo, entre la naturaleza superior y la inferior. La fuerza espiritual, a pesar de la resistencia tratará de envolver el pensamiento forma en suficiente materia del cuerpo de deseos para manipular el cerebro y los músculos. La fuerza de Repulsión tratará de dispersar la materia apropiada
y expulsarla del pensamiento. Si la energía espiritual es fuerte, forzará su camino a través de los centros nerviosos y la envolverá en materia de deseos mientras manipula la fuerza vital, compeliéndola así a la acción y entonces dejará sobre la memoria una impresión vivida de la batalla y de la victoria. Si la energía espiritual se gasta antes de que se haya producido el acto, será sobrepasada por la fuerza de Repulsión y será archivado en la memoria como todos los demás pensamientos-formas cuando han agotado su energía.
Tenemos en nuestro cuerpo dos sistemas nerviosos, el voluntario y el involuntario. El cuerpo de deseos maneja directamente el primero y gobierna los movimientos del cuerpo y siempre trata de romper y destruir, siento frenado sólo parcialmente en su obra despiadada por la mente.
Es esta guerra entre el cuerpo vital y el cuerpo de deseos que produce la conciencia en el Mundo Físico, pero de no actuar la mente como un freno sobre el cuerpo de deseos, nuestras horas de vigilia serían muy cortas y también nuestra vida, pues el cuerpo vital sería superado en sus esfuerzos por el descuidado cuerpo de deseos. Esto lo vemos en el agotamiento que sigue a un acceso de ira, porque la ira es una condición en la cual el hombre pierde el dominio de sí mismo y entonces, el cuerpo de deseos gobierna sin restricciones.
La enfermedad se presenta bajo distintas formas, una de estas es la insania, que también tiene varias formas. Cuando la conexión entre los centros sensoriales del cuerpo denso y del cuerpo vital está desviada y cuando a veces la cabeza del cuerpo vital cuelga encima de la cabeza densa en vez de estar en posición concéntrica, entonces el cuerpo vital queda mal ajustado con los vehículos superiores y también con el cuerpo denso y tenemos el caso del idiota dócil. Cuando los cuerpos denso y vital están bien ajustados pero hay una ruptura entre el cuerpo vital y el de deseos, tenemos el mismo caso, pero cuando la ruptura se produce entre el cuerpo de deseos y la mente tenemos al maniático delirante, a quién es más difícil dominar que a un animal salvaje, ya que este último está gobernado por un Espíritu-Grupo, mientras que el maniático obedece ciegamente los impulsos desenfrenados animales.
La tendencia natural del cuerpo de deseos es endurecer y consolidar todo cuanto se pone en contacto suyo. El pensamiento materialista acentúa esta tendencia en tal extensión, que muy a menudo produce como resultado en las vidas sucesivas, esa enfermedad horrenda, la consunción, que no es más que un endurecimiento de los pulmones. Éstos deben ser blandos y elásticos pero ocurre algunas veces que el cuerpo de deseos quebranta al cuerpo vital en la próxima vida, así que éste no puede contrarrestar el proceso de endurecimiento y, entonces, tenemos la tisis galopante. En algunos casos el materialismo pone quebradizo al cuerpo de deseos, por decirlo así; entonces no puede realizar debidamente su apropiado trabajo de endurecimiento del cuerpo denso y produce como resultado el raquitismo, huesos blandos.
Vemos, pues, los peligros que entraña el mantener tendencias materialistas.
Endurecimiento de las partes blandas del cuerpo, como en la consunción y reblandecimiento de las partes duras, óseas, como en la raquitis. Por supuesto, no todos los casos de consunción demuestran que el que la sufre fue un materialista en una vida anterior, pero el ocultismo afirma que ese resultado suele producirlo el materialismo.
Nuestros pensamientos tienen mucha más importancia que nuestros actos, pues si los tenemos benévolos, nuestros actos también serán buenos. Nadie puede mantener sentimientos de amor para su prójimo y hacer planes para ayudarlo espiritual, metal y físicamente, sin exteriorizar esos propósitos en algún momento de su vida; con sólo cultivar tales pensamientos, veremos pronto que el sol saldrá para nosotros. Notaremos que la gente se nos aproxima con las mismas intenciones que vamos hacia ella y si solamente pudiéramos comprender que el cuerpo de deseos (que nos rodea, extendiéndose de 16 a 18 pulgadas sobre la periferia del cuerpo físico) contiene todos esos sentimientos y emociones, nos aproximaríamos a la gente de un modo distinto. Entonces comprenderíamos que todo lo que observamos, es visto a través de la atmósfera que nos hemos creado en torno nuestro, coloreando todo lo que contemplamos en los otros.
Si el astrónomo emplea su voluntad y enfoca el telescopio como desee, diciendo a los lentes que sólo se ocupen de transmitir los rayos que reciban,dejándole a él los resultados, la obra se efectuará debidamente, pero si los lentes tuvieran una voluntad más fuerte y el mecanismo del telescopio estuviera ligado a ellos, el astrónomo se vería seriamente cohibido y tendría que luchar para mantener el instrumento en debida forma y el inevitable
resultado sería que las imágenes saldrían borrosas, de poco o ningún valor.
Así sucede con el Ego. Trabaja con un triple cuerpo que gobierna o que debería gobernar a través de la mente. Pero es triste decirlo, este cuerpo tiene una voluntad propia y es ayudado muy a menudo por la mente, frustrando así los propósitos del Ego.
Esta "voluntad inferior" antagónica es la expresión de la parte superior del cuerpo de deseos. Cuando tuvo lugar la división del Sol, la Luna y la Tierra, la porción más avanzada de la humanidad naciente experimentó una división del cuerpo de deseos en dos partes, la superior y la inferior. El resto de la humanidad sufrió una división semejante en la primera parte de la Época Atlante.
Esta parte superior del cuerpo de deseos se convirtió en una especie de alma animal.
Construyó el sistema nervioso cerebro-espinal y los músculos voluntarios, dominando por ese medio la parte inferior del triple cuerpo hasta que el eslabón de la mente fue agregado. Entonces la mente "se unió" a esa alma animal y se hizo co-regente.
La mente está, pues, limitada por los deseos; está sumergida en la egoísta naturaleza inferior, haciendo difícil que el Espíritu pueda gobernar el cuerpo. El foco, la mente, que debería aliarse a la naturaleza superior, está unida a la naturaleza inferior, esclava del deseo.
La ley de las Religiones de Raza se dio para emancipar al intelecto del deseo.
El "temor de Dios" fue puesto frente a los "deseos de la carne". Sin embargo, esto no bastaba para permitir el dominio del cuerpo y asegurarse su cooperación voluntaria. Fue necesario que el Espíritu encontrara en el cuerpo otro punto de apoyo, que no estuviera bajo el dominio del cuerpo de deseos.
Todos los músculos son expresiones del cuerpo de deseos y forman un camino directo hasta el punto principal donde la mente traidora está pronto para reunirse al deseo y reinar suprema.

del libro "El Cuerpo de Deseos", de Max Heindel

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Su relación con la Conciencia - en vime y en you tube -


Capítulo VII

SU RELACIÓN CON LA CONCIENCIA

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Para comprender el grado de conciencia que resulta de la posesión de los vehículos empleados por la vida evolucionante en los cuatro reinos, dirijamos nuestra atención al Diagrama 4 del Concepto Rosacruz del Cosmos, que muestra que el hombre, el Ego o Pensador, ha descendido a la Región Química del Mundo Físico. En ella ha empezado a dirigir sus vehículos, consiguiendo así el estado de conciencia de vigilia y está aprendiendo

también a dominarlos. Ni los órganos del cuerpo de deseos, ni los de la mente, se han desarrollado todavía. El último no es aún ni siquiera un cuerpo.
Actualmente no es más que un eslabón, una envoltura para uso del Ego como punto focal. Es, por otra parte, el último de los vehículos que se han formado.
El Espíritu trabaja gradualmente de la substancia más sutil a la más densa, construyéndose también los vehículos primero en substancia sutil y después en substancia cada vez más densa. El cuerpo denso fue construido primeramente y ha llegado ahora a su cuarto grado de densidad; el cuerpo vital se encuentra en su tercer estado y el cuerpo de deseos en el segundo y, por lo tanto, es parecido a una nube, en tanto que la envoltura de la mente se encuentra en su primer grado, siendo aún más sutil. Como dichos vehículos no han desarrollado órganos aún, es evidente que ellos solos serían inútiles como vehículos de conciencia. Sin embargo, el Ego penetra dentro del cuerpo denso y conecta estos vehículos sin órganos con los centros físicos de los sentidos y así obtiene el estado de conciencia de vigilia en el Mundo físico.
El estudiante debe notar que debido a su conexión con el cuerpo denso, tan espléndidamente organizado, los vehículos superiores pueden ser de algún valor actualmente. De este modo, no cometerá el error tan frecuente en muchas personas, que en cuanto saben que existen cuerpos superiores, que creen independientes del cuerpo denso, hablan de éste como de una cosa "grosera" y "vil" y dirigen sus ojos al cielo y desean dejar prontamente esta existencia terrestre para volar en sus "vehículos superiores".
Por más extraña que pueda parecer nuestra afirmación, sin embargo es la verdad que la gran mayoría de la humanidad está parcialmente dormida casi todo el tiempo, a pesar de que sus cuerpos físicos parecen estar sumamente ocupados, trabajando activamente. Bajo condiciones ordinarias el cuerpo de deseos de la gran mayoría, es la parte más despierta, pues el complejo hombre vive casi completamente en sus emociones y sentimientos y apenas si piensa en el problema de la existencia, contentándose con lo que necesita para mantener la misma. La mayoría de estos seres probablemente nunca pensaron seriamente en los tres grandes problemas de la vida: ¿De dónde venimos?
¿Por qué estamos aquí? ¿A dónde vamos? Sus cuerpos vitales están trabajando en reparar los destrozos hechos por el cuerpo de deseos en el cuerpo físico y suministrando la vitalidad que será luego malgastada en la gratificación de sus deseos y emociones.
Es este combate intenso entre el cuerpo vital y de deseos que engendra la conciencia en el mundo Físico, los hombres y mujeres parecen entonces tan activos que desde el punto de vista del Mundo Físico, nuestra aseveración de que ellos están parcialmente dormidos, parece ser una mentira, sin embargo, examinando todos los hechos, debemos llegar a la conclusión que es así, pero podemos agregar que este estado de cosas está de acuerdo con los fines de las grandes Jerarquías que tienen en sus manos nuestra evolución.
El punto de asidero especial del cuerpo de deseos está en los músculos y en el sistema nervioso cerebro-espinal. La energía desplegada por una persona cuando actúa bajo una gran excitación y odio, es un buen ejemplo de ello. En tales ocasiones todo el sistema muscular está en tensión y ninguna labor, por dura que sea, es tan extenuante como un "acceso de ira". Éste puede, a veces, dejar al cuerpo extenuado durante semanas enteras. Puede pues verse, la imprescindible necesidad de mejorar el cuerpo denso gobernando el carácter, evitando así los sufrimientos que resultan de la acción desordenada del cuerpo de deseos.
Mirando el asunto desde el punto de vista oculto, toda conciencia del Mundo Físico es el resultado de la lucha constante entre los cuerpos de deseos y vital.
La tendencia del cuerpo vital es la de ablandar y construir.Su expresión principal se encuentra en la sangre y en las glándulas, así como en el sistema nervioso simpático, habiendo obtenido ingreso en la plaza fuerte del cuerpo de deseos (los sistemas muscular y nervioso voluntarios), cuando comenzó a convertir el corazón en músculo voluntario.
La tendencia del cuerpo de deseos es endureciente y, a su vez, ha invadido la región del cuerpo vital, tomando posesión del bazo y haciendo los corpúsculos blancos sanguíneos, que no son los "policías del sistema" como cree actualmente la ciencia, sino destructores de todo el cuerpo. Se sirve de la sangre para llevar esos minúsculos destructores por todo el organismo. Dichos corpúsculos se filtran por las paredes de las venas y arterias donde quiera que se sienta la menor molestia y especialmente en momentos de cólera. Entonces
el torbellino de las fuerzas del cuerpo de deseos permeabiliza las venas y arterias abriendo el camino a esos corpúsculos blancos a los tejidos del cuerpo, donde forman las bases para la agrupación de las materias terrosas que matan al mismo.
Durante el estado de vigilia hay una guerra constante entre el cuerpo vital y el denso. Los deseos y los impulsos del cuerpo de deseos golpean continuamente al cuerpo denso obligándole a la acción, sin miras al daño que le pueden ocasionar, siempre que sea satisfecho el deseo.
Es el cuerpo de deseos que incita al borracho a llenarse de alcohol, para que la combustión química de éste acelere las vibraciones del cuerpo denso a un diapasón que hará de él un instrumento dócil a todo impulso desenfrenado, gastando así la energía acumulada con loca prodigalidad.
El cuerpo de deseos es el vehículo de nuestras emociones, sentimientos y deseos. Este vehículo gasta las energías acumuladas en el cuerpo denso por los procesos vitales, gracias al control que ejerce sobre el sistema cerebro espinal o voluntario. Durante su actividad el cuerpo de deseos está destruyendo y rompiendo continuamente los tejidos formados por el cuerpo vital, es la lucha entre estos dos vehículos que produce lo que llamamos nuestra conciencia en el Mundo Físico. Las fuerzas etéricas del cuerpo vital obran de manera de convertir en sangre la mayor parte posible de los alimentos y la sangre es la más alta expresión del cuerpo vital.
El bazo es la puerta del cuerpo vital. Es allí donde la energía solar, que llena la atmósfera que nos rodea, entra en una corriente continua para ayudarnos en nuestros procesos vitales y allí también prosigue la disensión furiosa entre el cuerpo de deseos y el cuerpo vital.
Los pensamientos angustiosos, de temores y cólera se interfieren con el proceso de evaporación en el bazo y como resultado se forma una manchita de plasma. Esa manchita es asida enseguida por un pensamiento elemental que forma un núcleo para morar adentro y entonces comienza su vida de destrucción, pues el elemental se junta con elementos de desintegración y otros materiales groseros e inútiles, haciendo del cuerpo un osario en vez del templo de un Espíritu interno.
Esa destrucción efectuase constantemente y no es posible salvaguardarse de todos esos destructores, ni esa es tampoco la intención. Si el cuerpo vital tuviera para ello ininterrumpido poder, construiría y construiría, empleando todas las energías con ese propósito. No habría conciencia o pensamiento alguno. Debido a que el cuerpo de deseos obstruye y endurece las partes internas es por lo que se desarrolla la conciencia.
Como ya lo hemos aclarado, el cuerpo de deseos es una nube ovoide, casi sin organización y el cuerpo denso queda en medio como una mancha negra, rodeándolo como la clara del huevo envuelve la yema. Existen varios centros sensoriales en esa nube ovoide, que aparecieron después que comenzó el Período Terrestre. En la persona común dichos centros se ven meramente como remolinos en una corriente, están latentes, de ahí que el cuerpo de deseos no sirve como un vehículo separado de conciencia; pero cuando los centros sensoriales se despiertan parecen vórtices que giran.

del libro "El Cuerpo de Deseos", de Max Heindel

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Durante el Sueño - en vimeo y en you tube -


Capítulo VIII

El Mundo del Deseo es un océano de sabiduría y de armonía. A ese mundo lleva el Ego la mente y el cuerpo de deseos cuando los vehículos inferiores quedan dormidos. Allí, el primer cuidado del Ego es la restauración del ritmo y armonía de la mente y del cuerpo de deseos. Esta restauración se realiza gradualmente conforme las armoniosas vibraciones del Mundo del Deseo fluyen a través de ellos. Hay una esencia en el Mundo del Deseo correspondiente al fluido vital que compenetra al cuerpo denso por medio del cuerpo vital. Los vehículos superiores, se sumergen en ese elixir de vida.

Cuando se han fortalecido, comienzan a trabajar sobre el cuerpo vital que han dejado con el cuerpo denso dormido. Entonces el cuerpo vital empieza a especializar la energía solar de nuevo, reconstruyendo el cuerpo denso y empleando particularmente el éter químico como medio en ese proceso de restauración.
Ocurre, sin embargo, que a veces el cuerpo de deseos no sale del todo, así que una parte de él permanece relacionada con el cuerpo vital, el vehículo de la percepción sensorial y de la memoria. El resultado es que la restauración se realiza únicamente en parte y que las escenas y acciones del Mundo del Deseo llegan a la conciencia física como ensueños. Por supuesto, la mayoría de los ensueños son confusos porque el eje de la percepción está torcido, debido a la relación impropia entre uno y otro cuerpo. La memoria es también confusa por la incongruente relación de los vehículos y uno de los resultados de la pérdida de la fuerza restauradora en un sueño lleno de ensueños, es la fatiga y que el cuerpo se siente muy cansado al despertar.
¿Qué es lo que hace que el sueño sea un proceso restaurativo? El término "restaurativo" por sí mismo implica una actividad. Cuando es necesario restaurar un edificio, los inquilinos se van para poner fin al desgaste y las goteras. Pero eso no es suficiente. Deben venir los obreros a trabajar en la casa para efectuar las reparaciones necesarias y solamente cuando el trabajo está teminado, el edificio se encuentra listo para que lo ocupen los inquilinos otra vez.
Lo mismo sucede con el templo del Espíritu, nuestro cuerpo denso, cuando ha quedado exhausto. Entonces es necesario que el Ego, la mente y el cuerpo de deseos evacuen el lugar, dejando plena libertad al cuerpo vital, para que lo reponga; de ahí que se produce una separación, cuando el cuerpo denso se duerme. El Ego y la mente, envueltos en el cuerpo de deseos se retiran del cuerpo vital y del denso, permaneciendo los dos cuerpos inferiores sobre el lecho, mientras los dos superiores flotan cerca del cuerpo que duerme.
Ahora comienza el proceso de restauración. En las luchas que se producen en el Mundo Físico, los perjuicios y heridas nunca están de un solo lado, el vencedor tiene también lesiones. Más duro e igual ha sido el combate, más parejas son las lesiones de los contendientes. Asimismo sucede con los cuerpos vital y de deseos que luchan entre sí, siempre es el cuerpo de deseos el que vence, sin embargo su victoria es siempre una derrota, pues debe dejar el campo de batalla y su botín -el cuerpo denso- en las manos del cuerpo vital vencido y retirarse para reparar su propia armonía destrozada.
Entonces, habiendo abandonado el cuerpo que duerme, entra en el océano de energía y armonía que se llama Mundo del Deseo. Aquí vive de nuevo los incidentes del día, que se presentan en orden inverso, de las consecuencias a las causas, corrigiendo así las confusiones cotidianas y formando imágenes correctas para reemplazar las impresiones falsas que se forman debido a las limitaciones del cuerpo denso. A medida que la armonía del Mundo del deseo compenetra el cuerpo de deseos, los errores son reemplazados por la sabiduría y la verdad, recobrando entonces su ritmo y tono. El tiempo requerido para restaurar el cuerpo de deseos es variable y depende de sí durante el día su vida ha sido muy ilusoria, impulsiva y agotadora.
Entonces y sólo entonces, empieza el trabajo de restauración de los vehículos que quedaron sobre el lecho. El restablecido cuerpo de deseos comienza a vivificar el cuerpo vital introduciendo energía rítmica en aquél y el cuerpo vital a su vez actúa sobre el cuerpo denso, eliminando los residuos ponzoñosos, con la ayuda del sistema nervioso simpático, como agente principal. Así el cuerpo denso queda completamente restaurado y rebosante de vida, cuando el cuerpo de deseos, la mente y el Ego entran por la mañana y lo obligan a despertarse.
Sin embargo, a veces, ocurre que estamos tan interesados y absorbidos por las cosas de nuestra existencia mundana, que aún después de la paralización del cuerpo vital y la consecuente inconsciencia del cuerpo denso, no podemos decidirnos a dejarlo tranquilo, para comenzar nuestro trabajo de restauración; el cuerpo de deseos se aferra tenazmente a los vehículos inferiores y el Ego sólo consigue arrastrarlo fuera en parte, generalmente a medias con el resultado que comienza a meditar sobre los sucesos del día en esa posición.
Es evidente que es una condición anormal. La debida conexión entre los diferentes vehículos se ha desviado o roto, primeramente por la paralización del cuerpo vital y se ha torcido aún más por la posición inacostumbrada de los vehículos superiores, posición que ha producido la desconexión parcial y la relación impropia de los centros sensoriales en los distintos vehículos, con el resultado que se producen sueños confusos donde los sonidos y las imágenes del Mundo del Deseo se mezclan con los sucesos de la vida ordinaria de una
manera fantástica y grotesca.
A veces, ocurre que el cuerpo de deseos ha estado particularmente agitado durante el día y entonces cuando está empeñado en el trabajo de restauración, después de haber cortado su conexión con los vehículos inferiores, viviendo de nuevo los incidentes del día en orden inverso, se presenta un incidente penoso ante su vista. El cuerpo de deseos de repente ve la solución a este problema y se apura a volver al cuerpo denso para grabar en el cerebro sus ideas, causando así un despertar brusco. Pero son muy pocos los casos cuando el cuerpo de deseos logra traer la solución que parecía tan clara en el Mundo del Deseo, pues aún cuando la imprima en el cerebro, generalmente al despertar a la mañana se ha olvidado.
Sin embargo, sucede a veces que los sueños son proféticos, y se cumplen, pero esos sueños solo se ven después de la extracción completa del cuerpo de deseos, en circunstancias que el Espíritu tal vez ve algún peligro que se presenta. Entonces imprime sobre el cerebro la noticia en el momento del despertar.
A veces sucede que el Espíritu hace vuelos anímicos y, por lo tanto, no cumple su trabajo de restauración. Entonces el cuerpo no está preparado y listo para volver a ocuparlo y sigue durmiendo. El Espíritu puede estar también ausente durante días y a veces semanas, antes de volver al cuerpo físico para seguir con la rutina diaria de sueño y despertar. Esa condición se llama trance. El Espíritu puede acordarse a su regreso de lo que ha visto y oído en las regiones superfísicas o puede olvidarse de todo, de acuerdo a su desarrollo y el estado del trance, si es profundo o no. Cuando el trance es superficial, entonces el Espíritu generalmente permanece todo el tiempo en el cuarto, donde yace el cuerpo. Al regresar al cuerpo podrá contar a los familiares, todo lo que ellos dijeron e hicieron, mientras él estaba
inconsciente. Cuando el trance es más profundo, el Espíritu que vuelve está generalmente inconsciente de lo que se hacía alrededor suyo, pero puede contar sus experiencias en el mundo invisible.
En la vida corriente, la mayoría de la gente vive para comer, beber, satisfacer su pasión sexual de la manera más desenfrenada y perder la cabeza a la más ligera provocación. Aunque exteriormente esa gente pueda ser muy "respetable", están produciendo casi todo el día la mayor confusión en su organismo. El período todo del sueño lo necesitan los cuerpos vital y de deseos para reparar los estragos producidos en el día, no quedando tiempo alguno para trabajar exteriormente en nada. Pero conforme el individuo comienza a sentir las necesidades de la vida superior, a dominar la fuerza sexual, el carácter y a cultivar una disposición serena, se producen menos perturbaciones en los vehículos durante las horas de vigilia; por consiguiente, entonces se requiere menos tiempo para reparar los desastres durante el sueño. Y entonces es posible abandonar el cuerpo denso durante largos períodos, en las horas dedicadas al sueño, pudiendo funcionar en los mundos internos con sus vehículos superiores. Como el cuerpo de deseos y la mente no están organizados todavía no pueden emplearse como vehículos separados de conciencia. Y como el cuerpo vital no puede abandonar tampoco al cuerpo denso, porque eso produciría la muerte de este último, es evidente que habrá algún medio para proporcionar un vehículo organizado que sea fluídico y construido en forma tal que satisfaga las necesidades del Ego en los mundos internos, así como el cuerpo denso las satisface en el Mundo Físico.

del libro "El Cuerpo de Deseos", de Max Heindel

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Al morir - en vimeo y en you tube -


PARTE IV

EL CUERPO DE DESEOS DEL HOMBRE
EN LOS MUNDOS INVISIBLES

Capítulo IX

AL MORIR

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El cordón plateado que ha nacido y crecido del átomo-simiente del cuerpo denso (localizado en el corazón) se une con el cordón que brotó del gran vórtice central del cuerpo de deseos (situado en el hígado) y cuando el cordón plateado se une finalmente con el átomo-simiente del cuerpo vital (que se encuentra en el plexo solar) entonces el Espíritu muere para la vida en los mundos superiores supersensibles y vivifica el cuerpo que le servirá en su vida terrena. Esta vida terrena dura hasta que todos los acontecimientos pronosticados en la rueda de la vida o el horóscopo, se hayan cumplido. Y

cuando el Espíritu alcanza nuevamente la región de Samael, el Ángel de la Muerte, la misteriosa octava casa, entonces se rompe el cordón plateado y el Espíritu vuelve a Dios, su Creador, hasta que comience una nueva vida u otro día en la Escuela Terrestre. El Espíritu entonces nace otra vez en este mundo para progresar en las artes y la edificación de su templo interno.
La serpiente dijo: "Vosotros no moriréis en verdad, porque Dios sabe que el día en que comáis de él (del Árbol del Conocimiento) vuestros ojos se abrirán, y seréis como dioses, conociendo el bien y el mal". Este último era entonces desconocido por el hombre.
Obrando según ese consejo, la mujer obtuvo la cooperación del hombre y mediante el poder de la voluntad, libertaron sus cuerpos de deseos. Esa facultad era entonces mucho mayor que ahora, porque es ley que toda nueva facultad se adquiere siempre a costa del debilitamiento de otro poder anterior, como cuando se obtuvo la facultad de pensar, lograda a expensas de la mitad de la fuerza creadora. Entonces el poder de la voluntad humana era tal que el temor de Dios de "que el hombre comiera también del Árbol de Vida y se hiciera inmortal" estaba ampliamente justificado, pues se habría así asegurado la posesión del secreto de como renovar el cuerpo vital así como el denso y hubiera podido crear un cuerpo y vitalizarlo para siempre. Entonces no hubiera habido, en verdad, ninguna muerte, pero tampoco hubiera habido evolución alguna, porque el hombre no sabía entonces, como no lo sabe ahora, construir un cuerpo perfecto y esto hubiera sido la mayor de las calamidades posibles. La muerte no es una desgracia, sino un amigo que viene a nosotros naturalmente, porque nos libera de un alrededor ambiente que ya hemos aprovechado y de un cuerpo que nos encadena, para que podamos obtener una oportunidad nueva en un cuerpo nuevo y mejor, para aprender lecciones nuevas también.
Cuando llega el momento que marca el término de la vida en el Mundo Físico y el cuerpo denso ya no puede ser de ninguna utilidad, entonces el Ego sale por la cabeza, llevando consigo la mente y el cuerpo de deseos, así como lo hace todas las noches durante el sueño. Pero ahora el cuerpo vital es también inútil y, por lo tanto, sale también y cuando el "cordón plateado" que une los vehículos superiores a los inferiores se rompe, ya no puede ser reparado.
Los vehículos superiores: vital, de deseos y mental, pueden verse abandonando al cuerpo denso con un movimiento en espiral, llevándose consigo el alma de un átomo denso. No el átomo en sí mismo, sino las fuerzas que obraban a través de él.
La cremación debe ser evitada especialmente en los tres primeros días después de la muerte, porque tiende a desintegrar el cuerpo vital, cuerpo que debe permanecer intacto hasta que el panorama de la vida que acaba de terminar se haya impreso en el cuerpo de deseos.
Durante la vida y en el estado de vigilia, los vehículos del Ego están unidos y concéntricos, pero al morir, el ego, envuelto por la mente y el cuerpo de deseos, sale del cuerpo denso y como las funciones vitales han terminado también, el cuerpo vital sale del cuerpo denso, dejándolo inanimado sobre el lecho. Un diminuto átomo se extrae del corazón y el resto del cuerpo se desintegra poco a poco. Pero en estos momentos hay un proceso muy importante que se desarrolla y los que atienden al Espíritu moribundo deben empeñarse en que reine la más absoluta tranquilidad en este cuarto y en toda la casa, pues los cuadros de toda la vida pasada, que habían sido depositados en el cuerpo vital, pasan ahora ante la vista interna del Espíritu, en una lenta procesión, en orden inverso, de la muerte al nacimiento. Este panorama puede durar de algunas horas a tres días y medio. El tiempo depende del vigor del cuerpo vital que determina cuántas horas un hombre puede mantenerse despierto, en casos de urgencia. Algunas personas pueden hacerlo durante cincuenta, sesenta o setenta horas, antes de que caigan exhaustas, mientras otras no son capaces de mantenerse despiertas más que algunas horas. Es importante pues que la casa esté tranquila durante los tres días y medio que siguen a la muerte por las razones siguientes: durante esos momentos el panorama de la vida pasada se graba en el cuerpo de deseos, cuerpo que será el vehículo del Ego mientras se queda en el Purgatorio y en el primer Cielo, donde cosecha el bien y el mal que ha sembrado, de acuerdo a como obró en
el cuerpo físico.
Cuando el hombre muere y se desprende de sus cuerpos vital y denso, el mismo proceso tiene lugar que cuando él se duerme. El cuerpo de deseos, como ya lo hemos dicho, no tiene órganos desarrollados, sólo están latentes, pero después de la muerte se transforma de una nube ovoide, a una figura parecida al cuerpo denso abandonado. Es fácil comprender que debe producirse un período de inconsciencia parecido al sueño antes de que el hombre se despierte en el Mundo del Deseo. Sin embargo, sucede frecuentemente que esas personas no se dan cuenta, por algún tiempo, de lo que les sucedió y no quieren comprender que han muerto, pues ven que pueden moverse y pensar. A veces es sumamente difícil hacerles creer que están realmente "muertas". Ellas ven que algo ha cambiado, pero no pueden darse cuenta de lo que es.
En el cuerpo vital se produce una separación (después de la muerte) similar a la que causa la "iniciación" de tal manera que la parte de ese vehículo que puede llamarse "alma" se une con los vehículos superiores y constituye así la base de la conciencia en los mundos invisibles, después de la muerte.
Al dejar el cuerpo vital el proceso es muy parecido al que se verifica al dejar el cuerpo denso. Las fuerzas de vida, un átomo, son llevadas para ser empleadas como núcleo del cuerpo vital en la futura encarnación. En esta forma, al entrar el hombre en el Mundo del Deseo lleva consigo los átomos simientes de los cuerpos vital y denso, además del cuerpo de deseos y la mente.

del libro "El Cuerpo de Deseos", de Max Heindel
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Las causas de la mortalidad infantil - en vimeo y en you tube -


Capítulo X

LAS CAUSAS DE LA MORTALIDAD INFANTIL

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https://www.youtube.com/watch?v=dtr4ODlKD6g&feature=youtu.be

Se pregunta frecuentemente porque mueren los niños. Las causas son múltiples. Una de ellas es la muerte en la vida precedente, bajo las circunstancias horripilantes de un accidente por incendio o en el campo de batalla, pues en tales condiciones el Ego, no pudo concentrarse debidamente en el panorama de su vida. Este es también el caso cuando las lamentaciones de sus parientes fueron un impedimento para la debida concentración. En consecuencia la grabación de las experiencias de la vida sobre el cuerpo de deseos es muy débil, lo que origina una vida purgatorial y celestial (en el Primer Cielo) insípidas.

En esos casos el Ego no cosecha lo que sembró y, por lo tanto, puede cometer las mismas tonterias o pecados vida tras vida. Para remediar esto, debe ser impresa la requerida lección en el nuevo cuerpo de deseos que el Ego se forma para su próximo renacimiento. En su descenso hacia el renacimiento, el Ego está siempre inconsciente, cegado por la materia en que se sumerge, igual como nosotros estamos cegados al entrar en una casa en un día de sol. Sólo después del nacimiento vuelve la conciencia en cierta medida. Entonces, cuando debido a la muerte, el Ego pasa al Primer Cielo, se le enseña allí objetivamente y de un modo distinto, la lección que debía haber aprendido en la vida precedente terrena. Cuando la lección ha sido aprendida e impresa sobre el cuerpo de deseos antenatal, entonces el Ego renace sobre la Tierra y continúa su desarrollo de la manera ordinaria.
Los niños que mueren antes de los siete años no son responsables ante la Ley de Consecuencia, pues, sólo han nacido con sus cuerpos denso y vital. Aún a los doce y hasta los catorce años su cuerpo de deseos está en proceso de gestación y como lo que no ha sido vivificado no puede morir, solamente los cuerpos vital y denso son los que se desintegran cuando muere un niño. El cuerpo de deseos y la mente permanecerán hasta el nuevo nacimiento. Por lo tanto el niño no pasa por todo el camino de un ciclo de vida, que hace el Ego habitualmente, sino que asciende directamente al Primer Cielo, donde aprende
las lecciones que necesita y después de esperar allí de uno a veinte años, renace otra vez, frecuentemente en la misma familia como un hermano o una hermana menor.
Entonces, cuando los tres días y medio que siguen a la muerte transcurren en un ambiente de paz y quietud, el hombre puede concentrarse mucho mejor sobre el panorama de su vida pasada y la grabación sobre el cuerpo de deseos será más profunda y plena que si lo estorbasen con histéricas lamentaciones de los parientes u otras cosas. Sentirá por lo tanto más agudamente en el Purgatorio y en el Primer Cielo, todo el bien o el mal y en vidas posteriores, este sentimiento agudo le hablará en voz clara y terminante. Sin embargo, cuando las lamentaciones de los parientes disturben su atención o cuando el hombre muere en un accidente -sea en una calle llena de gente o en un percance ferroviario o en un incendio teatral o bajo otras circunstancias horripilantes- por supuesto que no habrá entonces ninguna oportunidad para la debida concentración. Tampoco puede concentrarse si lo matan en un campo de batalla. Pero no sería justo que pierda las experiencias de su vida por pasar de este mundo indebidamente y, por lo tanto, la Ley de Causa y Efecto le ofrece una compensación.
Generalmente creemos que cuando nace un niño, nace y se acabó; pero así como durante el período de la gestación el cuerpo denso está protegido contra los impactos del mundo externo, dentro de la matriz de su madre, hasta que ha alcanzado la suficiente madurez y desarrollo, como para soportar las condiciones externas, así también ocurre algo similar con el cuerpo vital, el de deseos y la mente, que permanecen en estado de gestación y nacen en períodos posteriores, pues no tienen tras de sí una evolución tan larga como la del cuerpo denso. De ahí que necesiten un tiempo mucho mayor para alcanzar un grado de madurez suficiente para poderse individualizar. El cuerpo vital nace a los siete años, cuando el período de crecimiento excesivo señala su advenimiento. El cuerpo de deseos nace alrededor de los catorce años, que marca el período de la pubertad y la mente nace a los veintiún años, cuando el niño se convierte en un hombre o en una mujer mayor de edad.
Lo que no ha nacido no puede morir naturalmente, de manera que cuando un niño muere antes del nacimiento de su cuerpo de deseos, pasa directamente al Primer cielo del mundo invisible. No puede ascender al Segundo y Tercer Cielo, porque ni la mente ni el cuerpo d deseos han nacido todavía y no pueden morir. De manera que tiene que esperar simplemente en el Primer Cielo, hasta que se presente una nueva oportunidad para renacer y si ha muerto en su vida pasada en las horribles circunstancias ya mencionadas (por accidente o en el campo de batalla o en circunstancias en que sus parientes por sus lamentaciones hicieron imposible que obtuviera una impresión profunda tanto del mal como del bien cumplidos en la vida, como hubiera ocurrido si le hubiesen permitido morir en paz), entonces se le da instrucción cuando muere como un niño en la próxima vida, en lo relativo al efecto de las pasiones y de los deseos, de manera que pueda aprender así las lecciones que debió haber aprendido en la vida purgatorial, si hubiera podido quedar al morir sin perturbaciones. Entonces renace con el debido desenvolvimiento de su conciencia, para que pueda continuar su evolución.
Debido a que en el pasado el hombre era muy guerrero y no cuidaba mucho a los parientes que pasaban al otro mundo y por ignorancia hacía largos velatorios para los que habían muerto en su lecho (los que eran pocos en  comparación con los muertos en el campo de batalla), debido a todo eso, forzosamente había y hay todavía mucha mortalidad infantil. Pero a medida que la humanidad llegue a un mejor entendimiento de las cosas y comprenda que en ningún momento somos a tal grado los guardianes de nuestros hermanos como cuando ellos se van de este mundo y podemos ayudarlos enormemente quedándonos quietos y rezando -cuando comprendamos todo esto- entonces, la mortalidad infantil no existirá en tan gran escala como ahora.
Esto se hace comprensible si consideramos la apacible acción del cuerpo vital, comparándola con la del cuerpo de deseos, en un acceso de cólera, como cuando lo observamos en un hombre que pierde todo "control" de sí mismo.
Bajo tales condiciones los músculos se ponen duros y la energía nerviosa se expande con una aceleración matadora, con el resultado que después de una explosión tan violenta, el cuerpo denso puede quedarse postrado durante semanas. El trabajo más pesado no acarrea tanta fatiga, como un acceso de ira; también un niño concebido en un acceso de pasión bajo la tendencia cristalizadora de la naturaleza de deseos, vive naturalmente un corto tiempo.
El cuerpo de deseos se convierte en árbitro del destino del hombre en el Purgatorio y en el Primer Cielo. Los sufrimientos que ha tenido que soportar por la expurgación del mal y la alegría que experimentó contemplando el bien que ha hecho, se llevan como conciencia a la nueva vida, para que el individuo se abstenga de volver a cometer los errores de la vida pasada, incitándolo a hacer en mayor escala todo lo que fue causa de alegría en dicha existencia.
Cuando los parientes de la persona que muere están presentes en el cuarto mortuorio y empiezan a lamentarse histéricamente en el momento que el Espíritu se va y siguen haciéndolo durante los días siguientes, entonces el Espíritu que aún está en contacto muy estrecho con el Mundo Físico, se conmueve mucho por la desesperación de los seres queridos y no puede fijar bien su atención en la contemplación de su vida pasada. Así la grabación hecha en el cuerpo de deseos no será tan profunda, como hubiera sido si el Espíritu saliente fuera dejado en paz y tranquilo. Por consiguiente, los sufrimientos en el Purgatorio no serán tan agudos, ni las alegrías en el Primer Cielo tan grandes y, por lo tanto, el Ego, al volver a la Tierra, habrá perdido el resultado de una parte de las experiencias de su vida pasada. Es decir, que la voz de la conciencia no le hablará con tanta insistencia, como hubiera sucedido si el Ego fuera dejado tranquilo, sin que lo estorben las lamentaciones.
Para remediar esta falta, el Ego generalmente renace entre las mismas personas que lamentaron tanto su pérdida, pero se le hace morir en los años de la infancia. Entonces el Ego entra en el Mundo del Deseo, pero como un niño no comete pecados que deben expurgarse, su cuerpo de deseos y la mente quedan intactos y, por lo tanto, va directamente al Primer Cielo. Allí espera la oportunidad de una nueva encarnación y ese tiempo de espera se aprovecha para darle lecciones respecto al efecto de las diferentes emociones, buenas y malas. A menudo hay alguno de su familia, estando a su cargo la enseñanza de todo lo que haya perdido por las lamentaciones histéricas de los parientes; o bien otros le dan las lecciones. En una palabra, la pérdida está más que recuperada y, por lo tanto, cuando el niño regresa a su segundo nacimiento tendrá tanto crecimiento moral como el que hubiera tenido bajo circunstancias normales, sin las lamentaciones perniciosas en el momento de la muerte.
Cuando una persona se va de este mundo en circunstancias extraordinarias, como un incendio o un accidente ferroviario o repentinamente cayéndose de un edificio o de una montaña o en el campo de batalla o cuando las lamentaciones de los parientes en torno del lecho del recién fallecido no lo dejan concentrarse sobre el panorama de la vida, entonces la grabación en los dos éteres superiores, los éteres luminoso y reflector y su amalgamación con el cuerpo de deseos, no se produce. El hombre entonces no pierde la conciencia y como no hubo ninguna grabación en los éteres superiores, no tiene existencia purgatorial. Es decir, él no cosecha lo que sembró y, en consecuencia, no sufre por el mal que ha hecho y no siente alegría por sus buenas obras. Los frutos de su vida se han perdido.
Para remediar este gran desastre, al comenzar el Espíritu su próxima vida terrena se le hace morir durante la infancia, pero sólo muere su cuerpo físico, pues el cuerpo vital, el cuerpo de deseos y la mente que no nacen hasta los siete, catorce y veintiún años respectivamente, se quedan con el Espíritu que parte. Lo que no ha nacido, no puede morir por supuesto. En el Primer Cielo el Espíritu permanece de uno a veinte años, donde recibe lecciones objetivas de lo que hubiera aprendido, si no fuera por el accidente que terminó su vida.
Y así renace preparado para ocupar su debido lugar en el sendero de la evolución.
En el Mundo del Deseo es muy fácil dar lecciones objetivas de la influencia de las buenas y malas pasiones, de la conducta y de la felicidad. Estas lecciones se imprimen indeleblemente sobre el sensitivo y emotivo cuerpo de deseos del niño y lo acompañan después de su nacimiento, así que muchos de los que llevan una vida noble, lo deben a que han estado sometidos a ese desarrollo. A menudo, cuando nace un Espíritu débil, los Seres Compasivos (los invisibles guías que dirigen nuestra evolución) lo hacen morir en una edad temprana para que pueda gozar de ese desarrollo extra ayudándolo así a soportar lo que pudiera haber sido para él una vida muy dura. Éste parece ser el caso, especialmente cuando la impresión en el cuerpo de deseos fue débil debido a que las personas que rodeaban al moribundo lo perturbaron con sus lamentaciones o por haber muerto por accidente o en un campo de batalla.
Bajo esas circunstancias el muerto no ha experimentado la intensidad de sentimientos apropiada en su estado post-mortem y, por lo tanto, cuando renace y muere en edad temprana, aquella pérdida se recobra en la forma indicada más arriba. Muy a menudo el deber de cuidar a ese niño en la vida celeste recae sobre aquellos que fueron causa de esa anomalía. Se les proporciona así una oportunidad para reparar su falta y aprender a obrar mejor. O también pueden ser los padres del recién nacido y cuidarlo durante los pocos años que viva. Entonces nada importará que se lamenten histéricamente cuando el niño muera, porque en el cuerpo vital infantil no hay recuerdos o imágenes de ninguna consecuencia.

del libro "El Cuerpo de Deseos", de Max Heindel

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Capítulo XI

EL PURGATORIO
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Después de la muerte, el Ego asciende gradualmente a través de las diferentes regiones espirituales, hasta el Tercer Cielo, y cuando llega el tiempo de renacer, entonces comienza a descender gradualmente a través de la Región del Pensamiento Concreto, el Mundo del Deseo y el éter del plano físico... El autor...está seguro que ninguno de sus amigos nunca ha subido a las partes superiores del Mundo del Deseo o a la Región del pensamiento Concreto, sin pasar primeramente a través del éter y el plano más bajo del Mundo del Deseo, que es la región purgatorial.

El Purgatorio ocupa las tres regiones inferiores del Mundo del Deseo. El Primer Cielo está en las tres regiones superiores. La Región central es una especie de territorio neutral o limítrofe, ni cielo, ni infierno.
El objeto del Purgatorio, es borrar los malos hábitos, haciendo imposible su gratificación. El individuo sufre exactamente lo que ha hecho sufrir a otros con su deshonestidad, crueldad, intolerancia o lo que fuere. Por este sufrimiento aprende a obrar cariñosa, honesta, benévolamente y con toda paciencia para los demás en el futuro.
La ley que estamos considerando ahora, es la Ley de Consecuencia. En el Mundo del Deseo, obra purgando al hombre de sus deseos inferiores, corrigiendo las debilidades o vicios que obstaculizan su progreso, haciéndolo sufrir de la manera más adaptada a ese propósito. Si ha hecho sufrir a otros o se ha portado injustamente con ellos, tendrá que sufrir de idéntica manera.
Pero debe notarse, sin embargo, que si una persona ha estado sujeta a vicios, pero se ha arrepentido y en lo posible deshecho el mal causado, tal arrepentimiento, reforma y restitución lo ha purificado de esos vicios y malas acciones. El equilibrio ha sido restablecido y la lección se ha aprendido durante esa encarnación y, por lo tanto, no causará sufrimiento después de la muerte.
En el Mundo del Deseo se vive tres veces más rápidamente que en el Mundo Físico. Un hombre que haya vivido cincuenta años en el Mundo Físico, viviría los mismos sucesos en el Mundo del Deseo, en unos dieciséis años.
Esto es, por supuesto, generalmente hablando. Hay personas que permanecen en el Mundo del Deseo mucho más tiempo que el que pasaron en su vida física. Otros, por el contrario, que han abandonado la vida con muy pocos deseos groseros, pasan por ese Mundo en un período de tiempo mucho más corto; pero el tiempo indicado es el usual en lo que se refiere al hombre corriente del día.
Debe recordarse que conforme el hombre deja el cuerpo denso al morir, su vida pasada se despliega ante él en imágenes, pero entonces las mismas no producen ningún sentimiento.
Durante su permanencia en el Mundo del Deseo estas imágenes de su vida se despliegan hacia atrás como antes, pero ahora tiene el hombre todos los sentimientos que le es posible tener, conforme las escenas van pasando una a una ante él. Cada incidente de su pasada vida, vuelve a ser vivido de nuevo.
Cuando ha llegado al punto en que ha injuriado a alguien, él mismo sufre el dolor que sufrió la persona injuriada. Vive todas las tristezas y sufrimientos que causó a los demás y aprende cuan dura de soportar fue la herida o la tristeza que él causó. Además, existe el hecho ya mencionado, de que el sufrimiento es mucho más intenso porque ya no hay cuerpo denso que lo mitigue un tanto. Quizás por eso está disminuida la duración de la vida en un tercio allí. El sufrimiento pierde en duración lo que gana en intensidad. Las medidas de la Naturaleza son maravillosamente justas y ciertas.
Hay otra característica peculiar a esa fase de la existencia post-mortem que está íntimamente relacionada con el hecho ya mencionado de que la distancia está casi suprimida en el Mundo del Deseo. Cuando un hombre muere, le parece que surge y se hincha en su cuerpo vital; que crece inmensamente hasta adquirir proporciones colosales. Este sentimiento es debido, no a que el cuerpo crezca realmente, sino a que las facultades perceptivas reciben tantas impresiones de varias fuentes que parece que todas están a mano. Y lo mismo sucede con el cuerpo de deseos. Al hombre le parece que está presente ante todos aquellos con los cuales sus relaciones en la Tierra fueron de manera tal, que necesitan corrección. Si ha injuriado a un hombre en San Francisco y a otro en New York, sentirá como si una parte de sí mismo, estuviera en cada una de esas ciudades. Esto le produce un sentimiento inexplicable de estar hecho pedazos.
El estudiante comprenderá ahora la importancia del panorama de la vida pasada durante la existencia purgatorial, en la que este programa se realiza en sentimientos definidos. Si se le dejara tranquilo, sin perturbarlo, al morir, la impresión de aquel se realizará en toda su plenitud, clara y profundamente, en el cuerpo de deseos, lo que hará, la vida en el Mundo del Deseo, mucho más vivida y consciente y la purificación será más perfecta que sí, debido a los lamentos por parte de los que rodean su lecho de muerte, durante el período de tres días mencionado, el hombre sólo pudiera tener una impresión vaga de su vida pasada. El Espíritu que ha grabado en su cuerpo de deseos un recuerdo claro y profundo, comprenderá los errores de su vida pasada, mucho más clara y definidamente, que si las imágenes fuesen borrosas, debido a que la atención individual ha sido distraída por los lamentos y sufrimientos de los que lo rodeaban.
Sus sentimientos concernientes a las cosas que causan su sufrimiento actual en el Mundo del Deseo, serán mucho más definidos si se graban profundamente por medio de una impresión panorámica, clara y distinta, que si la duración de aquel proceso fuese corto.
Los así llamados muertos, pueden formar por medio de sus pensamientos cualquier prenda de vestir que quieran. Generalmente, ellos piensan que están vestidos de acuerdo a la moda del país donde ellos vivían antes de pasar al Mundo del Deseo y, por lo tanto, ellos aparecen así vestidos sin gran esfuerzo de pensamiento. Pero cuando ellos desean obtener algo nuevo o una prenda de vestir poco común, entonces naturalmente deben servirse de su fuerza de voluntad para hacer aparecer tal o cual cosa; y esa prenda de vestir dura solo tanto tiempo como la persona crea que la está usando.
Pero esa plasticidad de la materia de deseos que se presta tan bien al poder del pensamiento, puede también emplearse en otras direcciones.
Generalmente, cuando una persona deja este mundo a consecuencia de un accidente, ella se imagina desfigurada por el accidente, sea que le falte una pierna o un brazo o que tiene un agujero en la cabeza. Sin embargo, esto no le molesta, pues puede moverse en el Mundo del Deseo sin brazos o sin piernas, igual como si los tuviera; esto demuestra la tendencia del pensamiento a moldear el cuerpo de deseos. Al principio de la Primera Gran Guerra Mundial, cuando una gran cantidad de soldados pasó al Mundo del Deseo, con las más horribles lesiones, entonces los Hermanos Mayores y sus alumnos enseñaron a esos hombres que con sólo concentrar sus pensamientos en que ellos estaban sanos y normales de cuerpo, desaparecerían por completo sus horribles heridas que los desfiguraban tanto. Así lo hicieron inmediatamente.
Ahora los recién venidos, cuando se acostumbran al nuevo ambiente y comprenden las cosas del más allá, se sanan enseguida de sus heridas y amputaciones y al mirarlos nadie podría pensar que murieron a causa de un accidente en el Mundo Físico.
En consecuencia, este conocimiento es tan general ahora, que muchas personas que pasaron al más allá desde entonces, aprovecharon esta cualidad de la materia de deseos para moldearla con sus pensamientos, en los casos cuando querían cambiar el aspecto de su cuerpo. A veces los que son muy gordos quieren aparecer más delgados y, al contrario, los que son muy delgados quieren ser más gordos. Pero este cambio o transformación, no
siempre tiene éxito por mucho tiempo, debido al arquetipo, las carnes por así decir, agregadas a una persona delgada o las carnes sacadas a una persona corpulenta no quedan permanentemente en el mismo lugar, pues el hombre delgado vuelve a su silueta original y el gordo que enflaqueció, nota que está gradualmente engordando otra vez y, por lo tanto, el proceso debe repetirse.
Lo mismo ocurre con las personas que tratan de modificar su cara, moldeando otras facciones que le convienen más. Los cambios de las facciones de la cara son aún menos permanentes, pues la expresión del rostro en el mundo del Deseo, indica la naturaleza del alma, por lo tanto, lo fingido es rápidamente disipado por los pensamientos habituales de la persona.
Durante la vida física el cuerpo de deseos tiene más o menos el aspecto de una nube ovoide, que rodea al cuerpo denso. Pero cuando la persona recobra su conciencia en el Mundo del Deseo y se imagina que su cuerpo es igual al denso que tenía, entonces éste comienza a moldearse de acuerdo a lo que se cree. Esta transformación se facilita por el hecho de que el cuerpo del alma, compuesto por los dos éteres superiores -el éter luminoso y el éter reflector-, permanece todavía con el Ego. Para más claridad y mejor comprensión
recordemos que, en el período cuando el Ego está descendiendo para renacer, los dos éteres inferiores reunidos alrededor del átomo-simiente del cuerpo vital, se moldean en la matriz por los Señores del Destino -los Ángeles Archiveros y sus agentes-. Este molde se coloca en el seno de la madre, donde están enclavados los átomos o partículas físicas que gradualmente forman el cuerpo del niño hasta su nacimiento. Al nacer el niño no tiene un cuerpo del alma. Aunque los éteres superiores pueden estar presentes, éstos no se asimilan hasta mucho más tarde y, entonces, crecen por las buenas obras.
Cuando el cuerpo del alma alcanza una cierta densidad, el hombre puede  funcionar en él, como Auxiliar Invisible y durante sus "vuelos anímicos" el cuerpo de deseos se coloca fácilmente en esta matriz. Cuando el Auxiliar Invisible vuelve al cuerpo físico, el esfuerzo de la voluntad que debe hacer para entrar en éste, disuelve automáticamente la conexión entre el cuerpo de deseos y el cuerpo del alma. Finalmente cuando se termina la vida en el
Mundo Físico y se abandonan los dos éteres inferiores, el luminoso cuerpo del alma o "Vestido Dorado de Boda", queda con los vehículos superiores. Y en esa matriz se coloca el cuerpo de deseos al nacer el hombre en el mundo invisible. Y como el cuerpo del niño se forma durante la vida antenatal, de acuerdo al molde o a la matriz formada por los dos éteres inferiores, asimismo el nacimiento en el mundo invisible después de la muerte en el mundo físico, es acompañado por una impregnación con materia de deseos de la matriz, formada por los éteres superiores, para formar el vehículo que se empleará en el Mundo del Deseo.
Pero los llamados muertos, no son los únicos que pueden moldear la materia de deseos en cualquier figura que quieran. Este poder lo tienen también todos los habitantes del Mundo del Deseo, aún los elementales que a menudo usan de esa facultad de transformación para asustar o engañar al recién venido, como lo comprobaron muchas veces con consternación los neófitos que entran por primera vez en esa región. Esos pequeños diablillos son muy listos para saber cuando la persona es un extranjero, sin conocimientos de las condiciones y de las cosas de allí y, por lo tanto, parecen deleitarse en molestar a las nuevas personas, transformándose en monstruos horrendos y grotescos. Entonces ellos fingen un ataque feroz y parecen divertirse grandemente, si logran apretar a su víctima en un rincón temblando de miedo, mientras ellos están ante él castañeando los dientes como para devorarlo. Pero en seguida que el neófito se dé cuenta que, en realidad no existe nada capaz de hacerle daño, pues funcionando en sus vehículos superiores él se encuentra inmunizado contra el peligro de ser despedazado o devorado, entonces le bastará reírse tranquilamente de esos seres inofensivos o darles firmemente la orden de irse y ocuparse de otras cosas, dejándolo en paz. Así él aprende a ejercer su voluntad, pues en ese mundo todos los seres aún no individualizados son forzados a cumplir las órdenes de las inteligencias superiores y el hombre pertenece a aquellas.
Es un hecho curioso que elementales subhumanos se apegan a veces a algunas personas, a una familia, o a una secta religiosa. Sin embargo, en este último caso se pudo verificar que su vehículo no estaba formado por el cuerpo de pecado endurecido (compuesto del cuerpo de deseos y cuerpo vital entretejidos), sino que fue obtenido a través de un médium, en este caso una persona buena, común y que el éter de este vehículo se encontraba en un estado de desintegración. Para remediar a esa desintegración y para prolongar su dominio sobre el vehículo, los elementales exigen de los seres para quienes trabajan, ofrendas regulares de alimentos e incienso. Aunque, por supuesto, no pueden asimilar los alimentos físicos, ellos pueden y suelen vivir alimentándose de los vapores etéricos y emanaciones que se desprenden de aquellos, como también del humo del incienso.
Cuando el Ego se libera del cuerpo vital, se rompe su último lazo con el Mundo Físico y, entonces, penetra en el Mundo del Deseo. La forma ovoide del cuerpo de deseos, ahora cambia y asume la forma del cuerpo denso descartado. Sin embargo, los materiales que lo componen, son colocados de una manera especial, de la cual dependerá mucho la vida que llevará el difunto.
El cuerpo de deseos del hombre se compone de materiales de las siete regiones del Mundo del Deseo, como el cuerpo denso se compone de sólidos, líquidos y gases de este mundo. Pero la cantidad de materia de cada región depende de la naturaleza de los deseos que él mantiene. Los deseos groseros se forman de la substancia más densa que pertenece a la región más baja del Mundo del Deseo, y si estos son los deseos del hombre, él se forma un
vehículo burdo donde predomina la substancia de las regiones inferiores; pero al contrario si los deseos groseros son sistemáticamente descartados y se admiten sólo los puros y buenos, el cuerpo de deseos estará formado de materiales de las regiones superiores.
Actualmente, ningún hombre es totalmente malo, ni totalmente bueno; todos nosotros somos mezclas de los dos; pero puede existir y existe una distinción en la composición. En los cuerpos de deseos de algunos hay preponderancia de materiales groseros y en los otros hay preponderancia de los sutiles. De ahí la diferencia en el ambiente y en el estado del hombre al entrar en el Mundo del Deseo después de la muerte. Entonces la materia del cuerpo de deseos, aunque haciéndose parecida al cuerpo denso descartado, al mismo tiempo se arregla de tal modo, que la materia más sutil perteneciendo a las regiones superiores del Mundo del Deseo, forma el centro del vehículo y la substancia de las tres regiones inferiores está del lado exterior. Cuando la vida terrena del Ego finaliza, entonces él recurre a la fuerza centrífuga para liberarse de sus vehículos. Siguiendo la misma ley que impele al planeta a arrojar de sí al espacio la parte más densa y cristalizada, el Ego descarta primeramente el cuerpo denso. Cuando entra en el Mundo del Deseo, esta fuerza centrífuga actúa de manera de echar la materia más grosera a la parte exterior del cuerpo.
Entonces el hombre está obligado a quedarse en las regiones inferiores hasta purgarse de los deseos groseros que se encuentran en la materia de deseos densa. Por lo tanto, la materia de deseos más ordinaria siempre está en la parte exterior del cuerpo de deseos durante la estadía en el Purgatorio y se elimina gradualmente por la purgativa fuerza centrífuga, la fuerza de repulsión, que arranca todos los vicios y errores del hombre dejándolo ascender al Primer cielo, que se encuentra en la Región Superior del Mundo del Deseo. Allí domina la fuerza de Atracción e imprime en el Ego todas las buenas obras de la vida pasada bajo el aspecto de fuerza anímica. La parte descartada del cuerpo de deseos se abandona como un "cascarón" vacío.
Cuando el Ego deja el cuerpo denso, éste muere rápidamente. La materia física se pone inerte desde el momento que se encuentra despojada de la energía vivificadora, dadora de vida y se disuelve como forma. Con la materia del Mundo del Deseo no pasa lo mismo; una vez dotada de vida, la energía subsiste durante un tiempo bastante largo, aunque no recibe más el influjo de la vida y su duración depende del impulso que ha recibido. Como resultado los "cascarones" subsisten al abandonarlos el Ego, durante un tiempo más o menos largo. Ellos tienen una vida independiente y en el caso de que los Egos a quienes ellos pertenecían estuviesen imbuidos de deseos terrenos, quizás murieron en su juventud sin cumplir sus ambiciones, a veces grandes e insatisfechas, entonces estos cascarones desalmados harán esfuerzos desesperados para volver al Mundo Físico. Y muchos fenómenos en las sesiones espiritistas se deben a la actuación de los mismos. El hecho de que las comunicaciones recibidas de esos llamados "Espíritus", frecuentemente no tengan ningún sentido, no nos parecerá extraño cuando comprendamos que ellos no son "Espíritus" sino sólo una parte desalmada de la "vestidura" del Espíritu que se ha ido y, por lo tanto, no son inteligentes. Tienen memoria de la vida pasada, debido al panorama que fue grabado al morir, que les permitirá asombrar a los familiares contando incidentes de la vida privada, desconocidos para otros, pero la verdad es que ellos no son más que vestiduras descartadas del Ego, dotadas de una vida independiente durante algún tiempo.
Pero no sucede siempre que esos cascarones se queden sin alma, pues hay diferentes clases de seres en el Mundo del Deseo, que evolucionan en dicho mundo. Son buenos y malos, igual que los seres humanos y generalmente se clasifican bajo la denominación de "elementales", aunque difieren mucho por su apariencia, inteligencia y características. Nos ocuparemos de ellos sólo en la medida que su influencia se relaciona con el estado post-mortem del hombre.
A veces sucede, especialmente cuando el hombre tiene la costumbre de evocar a los Espíritus, que esos seres se apoderan del cuerpo denso en la vida terrena y hacen de él un médium irresponsable. Al principio lo atraen con enseñanzas que parecen elevadas, pero gradualmente lo hacen muy inmoral y lo peor de todo, ellos se apoderan de su cuerpo de deseos, al abandonarlo el hombre y ascender al cielo. Debido a que los impulsos contenidos en el cuerpo de deseos son la base de la vida en el cielo y son también los resortes o móviles que impelen al hombre a reencarnar para proseguir con su crecimiento, este hecho es una cosa muy seria, pues la evolución completa del hombre puede detenerse durante épocas muy largas, hasta que el elemental abandone dicho cuerpo.
Cuando lo bueno y lo malo de una vida haya sido extraído, el Espíritu descarta su cuerpo de deseos y asciende al Segundo Cielo. Entonces el cuerpo de deseos comienza a desintegrarse, como lo hicieron los cuerpos físico y vital, pero es una particularidad de la materia de deseos que una vez formada y dotada de vida, permanece así por mucho tiempo. Aún cuando la vida se escapa, sigue viviendo de un modo semi-consciente e independiente y, a veces, por atracción magnética, es atraída hacia los familiares del Espíritu a quien recubría y en las sesiones de espiritismo generalmente esos cascarones personifican al espíritu fallecido y engañan a los familiares. Como el panorama de la vida pasada está grabado en los cascarones, por lo tanto ellos poseen el recuerdo de incidentes relacionados con esos familiares, lo que hace el engaño más fácil. Pero como están desprovistos de intelecto, no se hallan en condiciones de dar un buen consejo y esto explica las cosas vacías, tontas y vulgares que ellos dicen.
Al despertar el hombre en el Mundo del Deseo, es exactamente el mismo que antes de morir pero con una sola excepción. Si alguien pudiera verlo allí lo reconocería en seguida, si lo hubiera conocido aquí. La muerte no tiene poder de transformación; el carácter del hombre no cambia, el hombre vicioso y el borracho son viciosos y disipados como antes, el avaro queda avaro, el ladrón es siempre ladrón, pero hay una transformación grande en ellos -han perdido su cuerpo denso- y en esto reside el cambio respecto a la gratificación de sus distintos deseos.
El borracho no puede beber, no tiene estómago. Puede y así lo hace, entrar en los barriles que contienen whisky, en los bares y cafés, pero esto no le da satisfacción, porque en un tonel no se producen los vapores, que sólo se generan en los órganos digestivos del bebedor. Entonces prueba el efecto que le produciría meterse en los cuerpos densos de los borrachos terrestres. Le resulta fácil hacerlo, pues el cuerpo de deseos está constituido de tal manera, que puede ocupar sin inconvenientes el mismo sitio con otra persona. Las personas "muertas" al principio se enojan frecuentemente cuando sus amigos se sientan en la silla que ellos ocupan, pero luego se dan cuenta que no hay ninguna necesidad de desocupar el asiento, por el hecho que un amigo, que todavía está en su cuerpo terreno, se aproxima para sentarse. Si alguien se sienta sobre el cuerpo de deseos, no será lastimado por tal motivo; los dos pueden ocupar la misma silla sin ninguna incomodidad para sus movimientos.
Entonces el borracho entra en el cuerpo de un bebedor, pero aún así no recibe satisfacción real y, por lo tanto, experimenta las torturas de Tántalo, hasta que el deseo muere por falta de satisfacción, de la misma manera como sucede con todos nuestros deseos en la vida terrestre.
Mientras que nuestros malos hábitos son tratados de este modo general, nuestras malas acciones específicas de la vida pasada son tratadas de la misma manera automática por medio del panorama de vida que fue grabado en el cuerpo de deseos. Este panorama empieza a desplegarse hacia atrás, de la muerte al nacimiento, al entrar el Ego en el Mundo del Deseo. Se despliega hacia atrás aproximadamente tres veces más rápidamente que los sucesos de la vida en el Mundo Físico, así que un hombre que tenía sesenta años al morir viviría los acontecimientos de su vida pasada en el Mundo del Deseo, en unos veinte años.
Recordemos que, conforme el panorama se desarrolla después de la muerte, el Ego no tenía sentimiento alguno respecto a las imágenes que se desplegaban mirándolas únicamente como espectador. Pero no sucede así cuando esas imágenes aparecen en su conciencia en el Purgatorio. Allí no siente nada por lo bueno, pero todo lo malo reacciona de tal manera, que en las escenas donde ha causado sufrimientos a alguien, él mismo sufre el dolor que sufrió la persona injuriada. El sufrimiento es más agudo, pues el cuerpo denso tiene un ritmo de vibraciones tan lento, que mitiga un poco el dolor. En el Mundo del
Deseo, donde carecemos de vehículos físicos, los sufrimientos son más intensos. Más nítida haya sido la impresión de la vida pasada en el cuerpo de deseos al morir el hombre, más sufre él y más claramente sentirá en las vidas futuras que debe desistir de todas las transgresiones u ofensas.
En el Mundo del Deseo, los éteres y el Mundo Físico, se interpenetran uno al otro, así que el avaro está en el Mundo del Deseo igual como estaba cuando poseía un cuerpo físico. Generalmente la gente no comprende que la materia más densa que compone las regiones más bajas del Mundo del Deseo y el Éter Químico (que es el inferior de los cuatro éteres) y aún los gases físicos están tramados muy estrechamente y forman la capa exterior de todo Espíritu que ha sido recién liberado de su cuerpo físico. Esos Espíritus, por lo tanto, moran
en la región inferior del Mundo del Deseo, estando en contacto tan estrecho con el Mundo Físico que el autor se ha maravillado más de una vez que los hombres no puedan verlos.
Así que el avaro y todos los otros que han abandonado recién el cuerpo físico ven a la gente de este mundo más nítidamente que ellos ven las cosas del Mundo del Deseo, donde se encuentran. Así como el hombre queda cegado al exponerse al sol y debe acostumbrarse a distinguir las cosas ajustando el foco de su vista, así también los Espíritus que entran en el Mundo del Deseo al morir, necesitan algún tiempo para ajustarse a las nuevas condiciones. Y el material más denso de su cuerpo, que se echa hacia la periferia por la fuerza centrífuga de Repulsión, los mantiene apegados a la tierra durante más o menos tiempo, hasta que se desprendan de este material más grosero y puedan ponerse en contacto con las vibraciones más finas de las regiones superiores.
Por tal razón el avaro, el borracho, el hombre sensual y las personas de esa clase cuyos deseos son bajos y viciosos se quedan en esas religiones inferiores durante un tiempo mucho más largo que las personas llenas de altos ideales y aspiraciones espirituales. Las personas que se han esforzado durante su vida en extirpar sus vicios y en dominar su naturaleza inferior, sus cuerpos de deseos contienen comparativamente poco material grosero y éste se gasta pronto, dejándoles libres para elevarse a las regiones superiores.
En los vehículos sutiles, no hay órganos sensoriales especiales, pero igual como nosotros podemos sentir con toda la superficie de nuestro cuerpo, asimismo los Espíritus ven y oyen con cada átomo de su cuerpo espiritual, por adentro y por afuera. Lo que ellos perciben en realidad no son las cosas físicas que nosotros vemos con nuestra vista física, pero cada silla, pupitre u otro utensilio físico está interpenetrado por los dos éteres y la materia de deseos -y en esto que ellos ven- y para ellos es tan real y palpable como son las formas físicas para nuestros sentidos.
Es un hecho que la atmósfera terrestre gira juntamente con la Tierra y asimismo la materia de deseos que constituye el Mundo del Deseo de nuestro planeta. Sin embargo, los seres que se han despojado de su envoltura mortal y se encuentran en el Mundo del Deseo, pueden ver a través de la Tierra, con la misma facilidad que nosotros podemos ver a través de un vidrio.
La víctima de un asesinato se escapa del sufrimiento del Purgatorio, por encontrarse generalmente en un estado comatoso, hasta el momento que debía ocurrir la muerte natural, siendo cuidado debidamente a tal efecto, lo mismo sucede con las víctimas de los así llamados accidentes. Sin embargo, los últimos recobran la conciencia en seguida o un poco después de la muerte. Si el asesino es ejecutado en el período que transcurre desde el momento del asesinato y el momento indicado para la muerte natural de la víctima, entonces el cuerpo de deseos comatoso de aquélla, flota hacia su matador por atracción magnética, siguiéndolo por todas partes, sin un instante de tregua.
La reproducción del asesinato está siempre ante él, por lo tanto él siente el sufrimiento y la angustia que inevitablemente deben acompañar a la reproducción continua de su crimen, con todos sus horrendos detalles. Este estado dura tanto tiempo como debía vivir su víctima. En caso de que el asesino no haya sido ejecutado y su víctima haya pasado más allá del Purgatorio antes de su muerte, entonces el "cascarón" de ésta se queda para hacer la parte de Némesis en la reproducción del crimen.
Los sufrimientos en el Purgatorio son el resultado de crímenes morales y del resentimiento de los que han sido injuriados con esos crímenes. El cirujano que hace una operación constructiva, hace un favor que merece la gratitud de la persona operada y la imagen de esa operación en el panorama de la vida reaccionará para él en el Primer Cielo, con la gratitud de la persona ayudada.
Lo hará más voluntarioso para servir a los demás.
Por otra parte, esos cirujanos poco escrupulosos que persuaden a las personas a someterse a una operación con el propósito de hacerlo por afición a los experimentos o bien que las sacan de los hogares de beneficiencia con ese fin, seguramente tendrán la retribución que ellos se merecen. Respecto al Purgatorio para los viviseccionistas, hemos visto algunos casos que hacen parecer al infierno ortodoxo con su diablo y la horquilla, como un lugar de divertimento inofensivo. Sin embargo, no hay agentes exteriores de la
Naturaleza ultrajada para castigar a aquéllos -solamente existe la agonía de los animales torturados-, grabada en su panorama de vida reaccionando sobre ellos con triple intensidad (porque la duración de la vida purgatorial, es disminuida un tercio de la existencia física). Esta clase de personas no comprenden la carga que se están echando encima, de lo contrario las cámaras de tortura serían pronto desocupadas y el mundo contaría con una calamidad menos.
Cuando una persona (hombre o mujer) ha sido muy dura y cruel en esta vida, cuando no ha tomado en cuenta los sentimientos del prójimo y ha hecho sufrir a otros, veremos que sus sufrimientos en el Purgatorio serán muy agudos, aún intensificados por el hecho que la existencia purgatorial, es más corta que la vida terrestre, es decir que el dolor se intensifica en proporción a como se acorta la duración. Sin embargo, es evidente que si esas experiencias fueron continuas y el dolor engendrado por un acto fuera seguido inmediatamente por otro, entonces se perdería mucho del efecto del sufrimiento sobre el alma, pues ésta no podría sentir toda su intensidad. Por lo tanto las experiencias parecen venir en oleadas y hay un período de espera después de cada período de sufrimiento para que el próximo pueda ser sentido en plena intensidad.
Dios nunca busca la venganza y sólo quiere enseñar a los que se permiten obrar mal para que no repitan sus malos actos, imponiéndole al malhechor dolor por dolor. Este procedimiento lo impelerá en una vida futura a respetar los sentimientos ajenos y a ser misericordioso para con todo el mundo. Por lo tanto la máxima intensidad del dolor es necesaria para la conservación de la energía y para hacerlo bueno y puro más pronto, lo que no sería el caso si el dolor fuera continuo y el sufrimiento correspondientemente menos agudo.
Si el difunto pudiera dejar tras sí todos sus deseos, se desprendería bien pronto del cuerpo de deseos, quedando así libre para entrar en el mundo celeste, pero no sucede así generalmente. La mayoría de los hombres, especialmente si mueren en la primavera de su vida, tienen muchos lazos y mucho interés por la vida de la tierra. Al perder su cuerpo físico no por eso han alterado sus deseos y, en realidad, muy a menudo sus deseos son aumentados por un anhelo intensísimo de volver. Y esto obra sujetándolos más al Mundo del Deseo en una forma poco agradable, aunque desgraciadamente no lo comprendan así. Por otra parte, las personas viejas y decrépitas, los que han sido debilitados por una larga enfermedad y están cansados de la vida, pasan por él rápidamente.
Esto se comprenderá mejor por la siguiente ilustración: una semilla se separa fácilmente del fruto maduro, pues la pulpa no se adhiere a ella, mientras que en una fruta verde la semilla se aferra con tenacidad a la carne. Compréndase entonces que es muy duro para las personas el verse privadas de su cuerpo por un accidente, mientras se encuentran en la plenitud de sus fuerzas y salud físicas, embargadas bajo muchos aspectos en las actividades de la vida diaria, ligados por los lazos matrimoniales, de familia, de relaciones, de amigos y parientes y en la realización de negocios y placeres.
El suicida, que trató de huir de la vida, únicamente encuentra que está más vivo que nunca y en el más lastimoso estado. Puede observar a aquellos a quienes ha perjudicado, quizás por sus actos y, lo peor de todo, es que tiene un inexpresable sentimiento de "vacuidad", de estar "ahuecado" o "vacío". La parte del aura ovoide en la que generalmente está el cuerpo denso, está vacía y, aunque el cuerpo de deseos ha tomado la forma del cuerpo denso perdido, se siente como si fuera una cáscara vacía, porque el arquetipo creador del cuerpo en la Región del Pensamiento Concreto, persiste como molde vacío, por decirlo así, durante tanto tiempo como debió vivir el cuerpo denso.
Cuando una persona muere de muerte natural, aunque sea en los albores de su vida, la actividad del arquetipo cesa y el cuerpo de deseos se ajusta por sí mismo, como para ocupar la forma por completo, pero en el caso del suicida, el espantoso sentimiento de "vacío", permanece hasta que llega el tiempo en el que, por el curso natural de los acontecimientos, debió ocurrir su muerte.
Mientras el hombre mantenga anhelos relacionados con la vida terrestre, debe permanecer en su cuerpo de deseos y como el progreso del individuo requiere que éste pase a las Regiones Superiores, la existencia en el Mundo del Deseo debe ser forzosamente purgadora, tendiente a purificarlo de sus ansias. El cómo se ejecuta, será bien comprendido tomando algunos ejemplos definidos.
El avaro que ama a su oro en la vida terrestre lo sigue amando igual después de la muerte; pero, en primer lugar, no puede adquirir más, porque no tiene cuerpo denso a su disposición para ello y, lo que es peor de todo, ya no puede guardar lo que acumuló durante su vida. Probablemente irá y se sentará al lado de su caja fuerte y observará su querido oro o las acciones, pero sus herederos aparecerán y, quizás burlándose hablarán del "viejo avaro" (a quién no ven, pero que son vistos y oídos por este último), abrirán su caja y aún
cuando aquel se arroje sobre su oro para protegerlo, ellos echarán mano al dinero, sin imaginarse siquiera que el avaro anda por allí y gastarán su tesoro, mientras él que lo acumuló se queda sufriendo y con una rabia impotente.
Sufrirá intensamente y sus tormentos serán tanto más terribles, porque son completamente mentales, pues no tienen lugar en el cuerpo denso que embota el sufrimiento hasta cierto punto. En el Mundo del Deseo esta angustia tiene amplia expansión y el hombre sufrirá hasta que aprenda que el oro puede ser una calamidad o un azote. En esta forma se va contentando gradualmente con su suerte y se libera por último de su cuerpo de deseos y puede seguir adelante.
Podemos tomar también como ejemplo, el caso de un borracho, tiene tanto gusto por los licores, después de su muerte como antes de ella. No es el cuerpo denso el que le pide bebida, se ha enfermado por el alcohol y quisiera pasarse sin él; vanamente protestará en diversas maneras, pero el cuerpo de deseos del bebedor exigirá la bebida y obligará al cuerpo denso a tomarla, para que así resulte una sensación de placer, pues aquel producto aumenta la vibración. Este deseo subsiste después de la muerte del cuerpo denso, pero el
bebedor no tiene en su cuerpo de deseos ni boca para beber ni estómago capaces de contener licores físicos. Puede y así lo hace, ir a los bares o cafés, donde interpola su cuerpo dentro del de los bebedores para aprovecharse así un tanto de sus vibraciones por inducción, pero esto es demasiado débil como para darle satisfacción. Puede y así lo hace, meterse en un tonel de whisky, pero, esto tampoco le da resultado, porque en un barril no se producen los vapores que sólo se generan en los órganos digestivos del borracho. No tienen el menor efecto sobre él y se encuentra en parecidas circunstancias a las que se encuentra el hombre en un bote abierto si estuviera en medio del Océano.
"Agua, agua por doquier, pero ni una sola gota para beber" y, en consecuencia, sufre intensamente. Con el tiempo aprende, sin embargo, la inutilidad de desear bebidas que no puede obtener. De la misma manera como sucede con muchos de nuestros deseos en el Mundo del Deseo, mueren por falta de oportunidad para satisfacerlos. Cuando el borracho ha sido así purgado, está pronto en lo que concierne a esa costumbre, para dejar el estado
del "purgatorio" y ascender al mundo celeste.
Los borrachos del Mundo del Deseo, habitualmente tratan de fabricar la bebida de la cual tienen sed tan pronto que se enteran que es posible moldear la materia de deseos en todo lo que ellos anhelen que sea; pero por unanimidad ellos declaran que las bebidas fuertes o drogas que fabrican de esa manera, no dan satisfacción. Pueden imitar el gusto perfectamente, pero la bebida así fabricada no puede emborracharlos. Lo mejor que ellos pueden hacer para darse el gusto y la sensación de la borrachera, es de interpolar su cuerpo en el de un beodo que viva aún en el Mundo Físico. Por lo tanto, siempre concurren a los bares empeñándose en obligar a los frecuentadores de esos lugares a tomar con exceso.
Ellos dicen también que obtienen considerable satisfacción de los vapores que exhala el aliento de los borrachos en cuerpo físico y, por más pesada y acre que sea la atmósfera de los bares, más cerca se encuentran ellos de hallar la satisfacción buscada. Si solamente los caracteres débiles que visitan esos bares pudieran ver y comprender las tácticas repugnantes de los invisibles condenados que llenan tales lugares, sin duda ellos despertarían a la realidad.
Y así serían ayudados aquellos que no han ido aún demasiado lejos para volver sobre sus pasos y, seguir en el sendero de la decencia y de la vida honrada. Pero, gracias a Dios (tanto para los visibles como para los invisibles bebedores) no es posible crear un refugio de vicios en la materia de deseos, pues la fuerza de Repulsión tiende a destruirlo tan pronto como se forma.
Tomamos como ejemplo el caso de un borracho que se convierte en una bestia y, al mismo tiempo maltrata a sus hijos, privándolos de las necesidades diarias y de la educación que ellos deben recibir, golpea a su mujer, dando a sus vástagos un mal ejemplo y rebajando así su moral.
Después de la muerte el hombre sentirá en el Purgatorio las torturas de la sed de bebidas, que no podrá satisfacer y en segundo lugar experimentará todos los sufrimientos que infligió a su familia. Así pagará por sus malos actos y es cierto que volverá a renacer con un registro limpio respecto a lo que concierne a los sufrimientos infligidos a su familia, pero él hizo una promesa de amar y proteger a la mujer que fue su esposa, cumpliendo con el acto
procreativo y suministrando así el núcleo para un cuerpo nuevo, él asumió la responsabilidad de la paternidad para con los niños que vinieron a él en busca de ayuda y de un ambiente conveniente. No cumplió entonces con sus obligaciones de padre y, por lo tanto, existe un lazo entre él y los miembros de su familia. Tiene una deuda para con ellos de amor y de servicio que deberá pagar en algún tiempo futuro. Por lo tanto en una vida posterior esos Egos, se encontrarán en una situación que le permitirá y le dará la oportunidad al ex-borracho de ser bueno con ellos. Si no aprovecha esa oportunidad, entonces en una vida más lejana, podrá hacer un favor equivalente a alguna otra persona. Es para su bien, que deberá hacer este favor, así evolucionará su naturaleza benévola hasta convertirse en un amor universal que abarque a todo.
La misma regla rige para todos los casos y como las condiciones extremas son los mejores ejemplos, podemos describir la relación que se entabla entre el asesino y su víctima. Después de su muerte el asesino sufrió en el Purgatorio y su crimen ha sido borrado allí. Pero se estableció un lazo entre estos dos Egos y, en una vida futura, se encontrarán otra vez para que el asesino tenga la oportunidad de servir a su víctima de antaño y para que se reconcilien, convirtiéndose en amigos. El sentimiento de amistad debe hacerse universal, pues es el principio básico en el reino de Dios.
Cuando la ruptura ocurre entre el cuerpo de deseos y la mente, el cuerpo de deseos (de una persona demente que ha muerto) está aún desenfrenado después del fallecimiento y es causa para el Ego de muchas calamidades durante su existencia en el Mundo del Deseo. El Ego, por supuesto nunca está insano y lo que parece ser insania, proviene del hecho que el Ego no tiene ningún dominio sobre sus vehículos; el peor caso de todos es, sin duda, cuando está afectada la mente y el Ego está atado a la personalidad por muchísimo tiempo, hasta que los vehículos se desintegren.
En el principio de la guerra los cuerpos de deseos de los combatientes giraban a un ritmo muy acelerado y se había notado que mientras las personas que se morían a consecuencia de la enfermedad, de la vejez o de los accidentes ordinarios, recobraban su conciencia pronto, desde unos minutos hasta algunos días, los hombres muertos en la guerra eran en la mayoría de los casos inconscientes durante varias semanas y por extraño que parezca, los que estaban hechos pedazos parecían despertar más rápidamente que los miles de hombres con heridas pequeñas. Este problema fue resuelto sólo después de varios meses. Antes de estudiar las causas de este fenómeno debemos llamar la atención sobre el hecho de que las personas que morían muy enojadas y en cólera durante la primera parte de la guerra, cuando se despertaban en el mundo invisible empezaban a pelearse otra vez con sus enemigos y hasta que la gran obra educativa comenzada por los Hermanos Mayores y sus Auxiliares Invisibles logró sus frutos, esos hombres andaban con sus cuerpos mutilados
y en un gran estado de angustia por sus seres queridos que habían quedado atrás. Ahora tales incidentes son muy raros, porque se les enseñó a todos que el pensamiento puede crear nuevos brazos, piernas o caras. El odio patriótico desapareció y los "enemigos" que pueden hablarse en un mismo idioma a menudo fraternizan en beneficio de ambos.
El Purgatorio está lejos de ser un lugar de castigo; tal vez sea la región más benéfica de la Naturaleza, pues a causa de la purgación nosotros nacemos inocentes vida tras vida. La tendencia de cometer el mismo mal o pecado por lo que hemos sufrido, permanece con nosotros y la tentación de obrar mal de la misma manera se encontrará sobre nuestro camino, hasta que venzamos conscientemente el mal aquí; la tentación no es pecado, el pecado es sucumbir a la tentación.
Vemos, pues, que no hay tal deidad vengativa que ha hecho el Purgatorio o el infierno para nosotros, sino que los creadores de éstos han sido nuestros propios actos y malos hábitos. De acuerdo con la intensidad de nuestros deseos será el tiempo que tengamos que sufrir para purificarnos. En los casos antes mencionados no hubiera habido el menor sufrimiento para el bebedor por haber perdido sus posesiones materiales. Si hubiera tenido algunas, no se hubiera cuidado de ellas. Ni tampoco le habría causado el menor sufrimiento al avaro el encontrarse privado de alcoholes embriagantes. Podríase afirmar que nada le hubiera importado que no existiera ni una sola gota de licor en el mundo. Pero si se preocupó por su oro y el borracho por su bebida y así, la inconmovible ley da a cada uno lo que necesita para purificarse de sus intensos e impíos deseos y malos hábitos.
Esta es la ley que está simbolizada por la guadaña de la gran segadora, la Muerte; la ley que dice: "aquello que el hombre sembrase, eso mismo recogerá". Es la ley de Causa y efecto, que rige todas las cosas en los tres mundos, en cada región de la Naturaleza física, moral y mental. Por todas partes, obra inflexiblemente regulando todas las cosas, restableciendo el equilibrio aún donde el menor acto haya producido una perturbación, desequilibrio que todos los hechos producen. El resultado puede manifestarse inmediatamente o puede demorarse durante años o vidas enteras, pero algún día y en alguna parte se hará la justicia y equivalente retribución. El estudiante debe notar muy especialmente que el trabajo de la ley es completamente impersonal. En el universo no existe ni recompensa, ni castigo. Todo es el resultado de la ley invariable.
Para resumir, podemos decir que todas nuestras deudas se pagan en el Purgatorio, es decir, las deudas por nuestros pecados y el mal que hemos hecho, pero nuestras deudas respecto al amor, a la amistad y el servicio amoroso quedan para liquidarse en vidas posteriores.

del libro "El Cuerpo de Deseos", de Max Heindel

en vimeo, aqui

en you tube, aqui
https://www.youtube.com/watch?v=7kZHD78Yor8&feature=youtu.be

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